viernes, 9 de abril de 2010

Viaje a Sudáfrica, Botswana y Zimbabwe. Parte III. Haciendo kilómetros...

Mi reciente viaje por el sur de África se inició pasando la noche del sábado en un parque nacional al norte de Johannesburgo con Alberto (el becario de informática que compartimos con los bafana bafana) y unos colegas suyos. De ahí partimos el sábado por la mañana, tras el correspondiente safari claro está, dirección a Gaborone, capital de Botswana. Aquí nos encontramos con una ciudad dividida. La parte administrativa con grandes edificios totalmente muerta (era domingo), y otra zona con algo más de vida, aunque como después se convirtió en regla general durante todo el viaje (en las ciudades), nos costó bastante encontrar un sitio para comer que no fuera de comida rápida, maldita herencia del periodo colonial anglosajón.



A la mañana siguiente, y tras perder mis segundas gafas de sol en África (en mi media), partimos con la intención de cruzar el Coto del Kalahari Central, esa mancha verde en el centro del mapa, con nuestro alquilado 4x4, con la idea de dormir en Maun, puerta de entrada al Okavango. Primer contratiempo. Tras ya costarnos llegar a la puerta de entrada, en esta les hizo bastante gracia que pretendiéramos cruzarlo con nuestro mierdo 4x4, sin agua, ni gasolina suficiente. Momento de crisis. Había que volver sobre nuestros pasos y decidir que hacer. La solución fue pegarnos la primera de las palizas de conducción. Tras 14 horas (5am-19pm) llegamos a Maun. Allí pasamos dos noches. La primera de ellas de infausto recuerdo, por el encuentro de los dos siguientes factores: montar la tienda de noche de aquella manera, y el típico diluvio tropical nocturno.

El miércoles por la mañana confirmamos la inutilidad de alquilar un 4x4. Pretendíamos cruzar el Parque nacional del Chobe, pero nuevas indicaciones de que era preciso un tocho 4x4 nos hizo rodearlo. Primero paso por Nata, y de ahí a Kasane, donde pasamos la noche. Antes, por la tarde, visita de rigor al parque. Espectacular. No hay otra manera de definir este entorno, que se encuentra junto al río Zambezi. Vimos bastantes animales, espacialmente elefantes, aunque lo mejor fue cuando, inesperadamente, me encontré dos de ellos de noche jugando con las ramas de los arboles, al otro lado de la valla que separaba nuestra tienda del parque. Estuve allí un rato embobado, tal niño pequeño.

El jueves por la mañana partimos hacía el punto culminante del viaje, las Cataratas Victoria o Vic Falls (Zimbabwe). Allí pasamos 48 horas. Nos quedamos en el Shoestring Backpackers, gracias hermanita por el consejo, que inesperadamente se convirtió en referente de un buen par noches de fiesta. Mucha gente local de Victoria Falls (Sí, la ciudad creada junto a las cataratas se llama como ellas), se desplaza al bar del backpackers, y se creaba allí un ambiente de lo más variopinto. Fue sin duda el momento del viaje en el que más inter-relacionamos con la peña local. A las 12 chapaban el sitio, y nos ibamos a un garito cercano con, aún, cierto choque cultural, pero al menda lo le valía con eso jaja, y terminó ambas noches en otro chiringo a las afueras de la ciudad donde ahí sí, no parecerían estar acostumbrados a ver blanquitos como yo. En cuanto a las cataratas, impresionantes la verdad, aunque al ser época de lluvias no las disfrutamos en todo su esplendor. Cuando nos acercábamos a cualquiera de los puntos cercanos de vista, salías literalmente empapado. El mayor caudal del río, el Zambezi, hace que al caer todo ese caudal, choque y vuelva hacia arriba en forma de lluvia. No problema. Volveré en algún otro momento.




Tras un intento fallido de “subsanar” nuestro problema de exceso de kilometraje (menudo palo nos espera!!!), el sábado por la mañana iniciamos nuestro camino de vuelta haciendo paradas en Bulawayo (Zimbabwe), Makhado (SA) y Pretoria (SA). Tanto en esta última como en Johannesburgo, eran fácilmente palpables una gran inseguridad, siendo pocos los blancos que vimos. No me quiero imaginar pasear de noche por cualquiera de ellas.
El lunes 5 vuelta a casa. Quedan 2 meses y pico para el siguiente viaje. Mientras tanto, seguiremos peleando, aunque ahora ya sí, con una independencia que lo hará todo algo más fácil. Abrazos. Jose.

jueves, 8 de abril de 2010

Viaje a Sudáfrica, Botswana, y Zimbabwe. Parte II. Delta del Okavango.

El protagonista de la historia de hoy se llamaba Tuso, y lo conocimos en nuestro viaje en mokoro (pequeña canoa de madera) por el Delta del Okavango, en Botswana.


Os recogen en una lancha motora en el backpackers en el que os quedáis sobre las 7am. De ahí os llevan hasta otra zona donde se acumulan las canoas, y los guías locales se apelotonan para conseguir turistas a los que llevar. Tras esperar un rato sales con el tuyo, Tuso, un chaval de unos ventipocos años. Os llevan por entre los diferentes brazos del mismo. Una gran sensación de paz te invade inmediatamente, pero el sol pica de lo lindo y te vas achicharrando. Sobre la una, hacemos una parada. Aunque lleva más dos horas remando para vosotros, Tuso no parece estar cansado. Nos hace de guía para hacer un poco de trekking. “Si no voy con vosotros no sabríais como volver”, dice. En esa nos adentramos en el mato. Jaime y tú vais con vuestros zapatos cerrados, gorro, y agua. Él con unas chanclas rotas, y poco más.


- Hasta donde nos vas a llevar?
- Hasta donde queráis. Yo me paso todo el día andando desde que sale hasta que se pone el sol, así que depende de vosotros.
- Ok

No andáis tanto, quizás un par o tres de kilómetros, pero el calor aprieta y luego hay que dar la vuelta, así que le dices que os lleve debajo de algún árbol donde podáis descansar un rato y comeros los sándwiches que llevabais. Antes de sacar la comida, le ofreces agua, y te dice que no quiere por segunda vez. Al rato, vuelta sobre vuestros pasos. Ciertamente os hubiera sido muy difícil encontrar el camino de vuelta por vosotros mismos. Además, por muchas zonas no se podía pasar porque había demasiada agua.


Llegáis de nuevo junto a la canoa, y esta vez sí, acepta tu agua.

-Tuso, ¿estás cansado?
- No.
- ¿Alguna vez has estado cansado?
- Sí claro, sonriendo. (No se yo!!!)

Iniciáis vuestro camino de vuelta en la canoa, con paso previo por una zona de agua cristalina donde os pegáis un bañito muy rico. A las 15 30h os devuelve a la zona de canoas a la espera de que vuestra lancha os devuelva al backpackers. Habéis disfrutado de un entorno inigualable, pero ya hay ganas de volver y pegaros una ducha. Al día siguiente Tuso volverá a ver si algún turista precisa de sus servicios. Si no, se irá a pescar. No se le ve preocupado por el asunto. No parece que le falte nada de lo que necesita.

martes, 6 de abril de 2010

Viaje a Sudáfrica, Botswana, y Zimbabwe. Parte I. De safari...

Irse de Safari se presenta como un concepto muy impreciso a vista de un españolito medio. Uno se imagina grandes extensiones, animales salvajes sueltos por todos lados, grandes camiones con gente disfrazada de aventurero, grandes tiendas de campaña...

Los países que hasta ahora he visitado están repletos de parques nacionales. En Angola hay muchos, pero dicen que hay pocos animales. En Namibia visité mi primer parque, y ahora en este viaje otros dos; y no ha sido hasta la semana pasada cuando he caído en el hecho de que eso que hago yo en los parques, es lo que llaman “hacer un safari”.

En los parques suelen haber campings, que vallados por el exterior, te mantienen alejado de todo peligro. Te levantas por la mañana, y con lo primero que pilles, te montas en el carro, y te pones a recorrer los caminos establecidos dentro del parque de los que no te puedes salir, ni tampoco bajar del coche. La mayor parte del tiempo no ves nada, pero de vez en cuando te cruzas con animales, y ahí sí, te quedas asombrado. Por ejemplo, puedes quedarte un rato viendo como un elefante a se las arregla para con su trompa ir arrancando matojos del suelo y metérselos en la boca, o como las jirafas parecen posar para ti cuando les haces fotos. O lo más alucinante de todo, flipas como si fueras un niño pequeño, cuando de noche ves al otro lado de la verja a otro par de elefantes jugando con las ramas, a sólo dos metros de ti.

Paralelamente, te cruzas con los que hacen el safari más convencional. Estos se reúnen a primera hora para salir juntos con un macro-jeep. Los ves con sus gorros, sus chalecos llenos de bolsillos, sus pantalones cortos, y los zapatones con calcetines hasta arriba. Luego van por ahí con su chofer que los lleva de un sitio a otro. También ves como cada vez hay más peña que hace su ruta por varios países de África en los llamados “Trucks”. Estos son camiones enormes en los que transportan a unas 20 personas. Las recogen tal día en un punto, y los devuelven en otro varias semanas o meses después. En ese periodo, van parando en puntos de interés previamente definidos. Hay varias compañías que ya lo hacen, y estas ofrecen miles de rutas diferentes...aunque por cierto, ninguna de ellas se atreve a meterse en Angola aún.

No quiero menospreciar a los que dejan la organización de sus viajes en las manos de otras personas. Sólo quiero dejar de manifiesto que no es absolutamente necesario, ni siquiera aquí en África. Puedes viajar sin problema por todos lados, incluso sin organizar previamente nada (a los hechos de mi último viaje me remito), decidir tú por donde ir o no, donde parar más o menos, y relacionarte directamente con los locales cuando no sepas algo. Esto es África, pero no pasa nada, nadie te va a comer. De hecho siempre serás tratado especialmente, aunque de esto ya hablaré próximamente.

Por todo ello, permitirme por una vez que os dé un consejo (aunque no sea nadie par hacerlo). Si alguna vez decidís venir a esta parte de África, decisión de la que nunca os arrepentiríais, no dejéis que nadie decida por vosotros, descubrir por vosotros mismos todo lo que ofrece. Con precaución, pero con la mente abierta. Nada más necesitareis.

Mucho más y mejor, pronto en este mismo punto de encuentro.

jueves, 25 de marzo de 2010

Luanda a oscuras!!

Siete y pico de la tarde. Como cada dos por tres se va la luz. Normalmente salta el generador que hay en la villa, aunque no siempre. Esta es una de las segundas ocasiones. Viene Pedro a ver tu coche nuevo (lo de nuevo es más que nunca un decir). Muy buena compra has hecho, me dice. Él lleva más tiempo aquí, y ya olvidó que ese coche en España te lo venden por 8 o 10 veces menos de lo que he pagado. Tú no te lo quitas de la cabeza. Se va, y te metes en casa a esperar pacientemente que ligen (enciendan) el puto gerador. Sin luz, ni velas (hombre poco prevenido no ve un carajo!!!!), te sales fuera a pasar un poco menos de calor. Te sientas en el bordillo de la carretera sin saber que hacer. Hoy pensabas ducharte y cenar rápido para irte a la cama pronto. Nada de eso puedes hacer. En esas piensas en los millones de personas que en la ciudad se les acaba de ir también la luz. Ellos seguro que no se sienten tan inútiles como tú. La mayoría no tienen un generador a la espera de ser arreglado. Recuerdas como a pesar de eso y otros muchos problemas, nunca ves a nadie quejarse. Su coraje y capacidad de sufrimiento supera todas tus expectativas. Definitivamente están hechos de otra pasta. Vuelves rápido a tu realidad, y decides llamar a tu hermanita aver que tal las notas. Del mal el menos. Aunque siga sin explotar, estas seguro de que algún día será una gran estudiante. Tú también eras un bala perdida a su edad. Como todo sigue igual, decides actuar, te preparas un bocadillo de jamón del que te acaba de llegar, gracias madrecita, a oscuras, y te vas a la piscina a quitarte algo de mierda en su ducha. Allí coincides con Jaime y Guille. Ellos tienen más ganas de cachondeo. Tu no estas pa historias hoy, así que te vuelves a casa, y te vas a la cama. Antes de dormirte vuelve la luz. Al menos mañana podrás ducharte antes de ir a trabajar.

Así transcurrió mi tarde dos días antes de irme de vacaciones. Tras varias semanas de curro hasta arriba e historias varias, necesito más que nunca salir de Luanda por unos días. Aparco la lucha diaria por un tiempo.

Besos para todos.

viernes, 19 de marzo de 2010

Una de indios

En mi capítulo periódico de desgracias, hoy “Como perder un móvil por robo en un musseque”. Íbamos el papa frita del Jaime y yo subiendo por una cuesta por en medio de un musseque para evitar el engarrafamento de las calles convencionales, cuando entre buraco y buraco, el carro se quedó encajado. Con estas, inmediatamente se formo la confusao padre (dícese del estado en que devienen siempre las conglomeraciones de gente en Luanda), apareciendo gente de todos lugares, teniendo todos una solución al problema y gritando a la vez. Total, que habiéndome dejado la ventana del co-piloto abierta, a los dos minutos me acuerdo de mi movil, y claro, ya no estaba. Me cago en la puta!!!!!! Allí nadie sabía nada al respecto, así que nada, a mamarla!!! Y encima el tontaina del Jaime pegándome gritos porque según él, yo tenía la culpa del tema.

Con estas, ya llego 40 minutos tarde a trabajar. Empezaba de puto culo un día de curro de los buenos. Además, había quedado sobre las 9 30h con un tipo que me iba a enseñar un coche, pero claro tras recuperar su número no se como, resulta que la red de Unitel hoy no funciona. Por qué? Pues no se sabe, simplemente hoy no va. Asunto ‘comprar carro’ sin solucionar.

Pues nada, mucha calma. Sin móvil, sin contactos, y todavía sin carro, a seguir currando. El martes vienen en Misión, y eso significa horas extras por doquier. La parte buena es que una semana me voy de vacaciones...eso si, con quién, sí con el papa frita tontaina!!! Quién me mandaría mi!!!!
Buen fin de semana a todos.