En primer lugar, buscar en Internet varias combinaciones posibles, vuelos baratos, mirar y remirar antes de decidirte, y una vez hecho tardar 5 minutos en tener el billete…de eso nada, aquí la TAAG, que es la única compañía nacional, sólo vende billetes en sus agencias físicas.
Así que nada, te desplazas a la más cercana, y una vez allí se trata de pasar una serie de etapas:
- Coges un número (como los de la carnicería), y te intentas ubicar como puedas entre las decenas de personas que esperan su turno.
- Cuando te llega la hora, te sientas y al grano machote que hay mucha gente esperando. Nada de marear la perdiz. Una vez decidido, la tía te da un trozo de folio blanco con el precio del billete.
- Con este te mandan a una ventanilla. Ahí a esperar otra vez que te toque tu turno. Cuando llegas pagas y el tío te pone un sello en el papelote.
- Te vuelves a la pava del principio, pero claro esta ya está con otro tío, así que te pones allí cerquita hasta que dice que le des el papelote. Entonces, supongo que confirma la reserva en el sistema y te hace un garabato en el papel.
- Y con él, te vuelves otra vez a hacer cola en la ventanilla. Le das el papelote, y él te da, OHH YES, el billetito. Y claro, diréis pues ya esta, no? Pues no, te dice el pavo que vuelvas a la mesa, y allí merodeas otra vez hasta que la señorita te escribe en el billete la hora de check-in
Este proceso, las tres veces que he estado por allí, viene a durar entre hora y hora y media; pero no os creáis que la gente se desespera ni nada parecido. Esto es África tropical y aquí la peña tiene un sentido totalmente distinto del concepto tiempo. Las calmas como ellos lo llaman. Yo por mi parte, la primera vez un poco mareado de dar tantas vueltas, pero ya bien, prisa mata amigo…
