lunes, 11 de enero de 2010

Viaje a Namibia

Antes de partir hacía Namibia el día 26, pasamos nochebuena en la villa con toda la comunidad de expatriados que no volvimos a casa por navidad. La noche fue tranquilita, no lo pasamos mal, aunque tampoco pasara a la historia. Al día siguiente aprovechando la ocasión y el calor reinante, que mejor que jugar un partido de futbol a las 12 de la mañana. El espectáculo, por la caló claro, no fue gran cosa.




El 26 a las 3am iniciamos nuestro viaje. Estando todavia en territorio angolano la cosa tenia que ir a su ritmo. Para empezar cuando llegamos al aeropuerto, nos encontramos con un cartel que decia que ese dia los mostradores de Taag abririan a las 7am, cuando nuestro vuelo estaba previsto para las 6am. Despues lucha encarnizada (y no exagero) por conseguir ponerse en la cola para facturar, y para terminar dos horitas dentro del avion esperando. Una vez en Ondjiva (al norte de Angola), iniciamos el camino a Windhoek que fue una pesadilla. Tras pasar la frontera cogimos un minibus en el que ibamos literalmente apilados. Nueve horas de interminable viaje.


Ya el 27 pasamos el dia en Windhoek. Impresionante lo tranquilo de esta ciudad. Sabiamos que Namibia era un pais tranquilo (1,7 millones de habitantes con esa extension lo deja claro), pero es que no habia nadie en las calles del centro...pero nadie, nadie


El lunes 28 iniciamos el verdadero viaje. Cogimos el coche que teniamos alquilado y rumbo a Sossusvlei. Espectacular. En la costa oeste del pais se encuentra el desierto del Namib. A unos 50 km de la costa es lo mas cercano que llegan los coches. Alli hay un parque natural con miles de dunas, que terminan en la que da nombre al parque. Subimos a esa y a otra, Dead Vlei, con un calor de espanto ¡y en chanclas!. Merececio la pena, el paraje era unico. Por cierto esa esbelta figura caminando por las dunas soy yo, jaja, y aunque no lo parezca antes de la otra foto ya habíamos estado un rato intentado quitar arena de las ruedas.



Desde el miercoles 30 nos encontramos en Swakopmund, donde llegamos tras 7 horas de viaje en coche por carreteras horribles, y en las que apenas cruzamos por un pueblecito, Solitaire, que hacía honor a su nombre. Esta ciudad de nombre impronunciable y Walvis Bay, unos 30 km al sur, son las dos ciudades mas turisticas. Todo muy ordenadito, muy tranquilo y muy limpio. Si lo comparo con mi realidad actual, pufff, otro mundo...



Y ahí tuvo lugar uno de los highlights del viaje. Andamos 1 30 horas en quad por las dunas que separan ambas ciudades. Flipamos. Impresionante. La sensacion ha sido increible, estabamos en medio del desierto, atravesando sus dunas a toda velocidad. Os lo recomiendo para que lo hagais todos alguna vez en vuestras vidas.

Ya el día 1 (la nochevieja tampoco dió mucho de si), partimos hacia Skeleton coast, no sin antes hacer dos paradas en Speedzcope y Cape cross. El primero es un conglomerado de montañas de múltiples formas que se elevan sobre la más absoluta planicie. Hizimos un poco de trekking, y patimos hacia Cape cross, que es una de las mayores reservas de focas marinas del mundo. Esto me lo apunto en mi lista de temas a tratar en post independientes. Ya en las Skeleton, como no teníamos permiso previo (¿el qué?) sólo nos dejaron transitar por allí unos 80 km. Dicen que la fuerte niebla que se encontraban los barcos cuando navegaban por sus costas, hacía que decenas de ellos chocaran contra la orilla sin capacidad de reacción. Con el paso de los años, el desierto gana terreno al mar, y los barcos se quedan entre sus dunas. De ahí el nombrecito. Sólo nos dió para ver restos de un barco que debió encallar allí hace ya unos añitos.


El domingo 3 y el lunes 4 los pasamos en Etosha Park, un parque nacional en el que teníamos la esperanza de ver a algún miembro del Big 5 (Leones, Elefantes, Leopardos, Bufalos y Tigres). Ninguno de ellos se dejo ver, así que nos tuvimos que conformar con girafas, ciervos, ñus, cebras, orix, y una hiena a la que despertamos, seguramente despues de haberse jalado a algún animal. Las que más me impresionaron fueron las girafas; una de ellas se me cruzo a toda velocidad delante del coche cuando iba conduciendo, ¡si es que van como locas!




El día 5 voltamos a la capital, donde el 6 salí por la mañana de vuelta a casa. Muchas gracias a mi hermana y Victor por la visita y el inolvidable viaje. Me temos que será la primera y última que reciba, de hecho nadie en su sano juicio vendría de turista a Angola. Si alguién me quisiera visitar mejor que se me una en alguno de los viajes que me quedan.



pd: mientras tanto, ayer empezo la CAN (Cup of African Nations) con Angola dejandose empatar tras ir ganado 4-0. El torneo ha empezado manchado por el lamentable atentado que sufrió la selección de Togo en Cabinda, ¿Why Cabinda?. Proximamente en este mismo punto de encuentro.

jueves, 7 de enero de 2010

De vuelta a casa

Hola de nuevo a todos los que me leéis. En primer lugar feliz año nuevo, espero que lo pasarais bien en estas fiestas. Yo por mi parte regresé ayer de mi viaje por Namibia con mi hermana y Víctor. Lo hemos pasado genial. La verdad es que se agradece volver a un país con unos estándares de vida europeos, en el que no tener que pelearte durante todo el día para cualquier cosa. Porque sí, Namibia está en África, aunque poco tiene que ver con la África que yo conozco. Con una extensión similar a la de Angola, sólo cuenta con 1,7 millones de habitantes. En Namibia todo está ordenado, el calor no te ahoga todo el día, las calles no están atestadas de gente, no ves pobreza (no digo que no la haya), los turistas son bien recibidos, y encima todo súper barato. Aprovechando esto último hice bastante shopping que aquí en Angola está prohibitivo. En definitiva un país ideal para vivir de forma relajada y disfrutar de las múltiples maravillas que su naturaleza ofrece. Por otro lado, de juerga y descontrol nada de nada, a partir de las 8 de la tarde las calles están desiertas; aunque no era algo que yo fuera buscando en este viaje precisamente.

De vuelta a la realidad se me acumulan las cosas que quiero contar por aquí. Namibia, la navidad, nochevieja, la vuelta, anécdotas, la CAN que empieza ya... Por lo pronto os dejo con estas impresiones iniciales. Mañana publicaré como fue el viaje detalladamente con fotos (si es posible). Intentaré que no resulte muy peñazo.

Besos y abrazos para todos.

martes, 22 de diciembre de 2009

Un 24 de diciembre cualquiera...

Me levanto tarde, sobre las 11, desayuno y vagueo un rato. Llamo a pepe, y me dice que sí, que a las 2 quedamos en La Campana. Él y yo sabemos que llegará mucho más tarde, es parte de la liturgia. Hablo con mi hermana y quedo con ella y el víctor para irnos al centro en bus. Allí se nos añade Arun y un poco más adelante Mabel. Llegamos un poco tarde, todo hay que decirlo. Allí sólo está el Jon protestando como de costumbre, puteamos todos un poco a Pepe y ya empieza el cachondeo. Luego se irán incorporando el Charly con Isa, Patri con Conor, o Héctor con Isa, e incluso con suerte Javi y Loli, y hasta Mª Ángeles con Juan, (esto me recuerda que necesito una novia jeje) y este año incluso nuestro recuperado Eloy. Con más de un vinito en el cuerpo aparece el susodicho. La culpa no es suya claro, “No, es que Cristina…”. Nos damos un par de cachetazos y a seguir pimplando.

Un poquito de adobo, boquerones, calamares, unas navajitas, tortillitas de camarones, berenjenas (Pepe, no les eches más miel por favor!!!!) y mucho vinito dulce. Conforme pasa el tiempo los cachetazos se multiplican exponencialmente, y la peña se va calentando con los chistes (¿Por qué desierto irán esta vez los mexicanos?). Cambiamos de bar, si hay suerte incluso con más dinero del que llegamos. 5 bolas, Pepa y pepe…hasta que llega la hora. Ya no hay más hambre y el vinito ya harta. Es tiempo de ir al Cheers… como señores. Como en una prueba de supervivencia, sólo los más fuertes, ósea los menos casados, consiguen seguir vivos en este punto. Cómo hoy es nochebuena y vamos más guapitos, hoy no nos valen los cubatas en vaso de tubo… su copita de balón, jugo de limón, manises y demás pijadas… risas, cachondeo, buen humor…hasta que nos traen la cuenta. Pero qué!!!! Sabemos que es caro, siempre nos crujen, pero nos da igual, hay que protestar un poco. Con suerte nos camelamos al camarero y nos trae otra copa.

Sobre las 7 y pico comienzan las despedidas. Al principio eran transitorias, hasta que volviéramos más tarde a seguir de juerga. Ahora ya nos vamos haciendo mayores y cuesta un poquito. Besos, abrazos y felicitaciones varias.

…Este año, tras muchos años, no pasaré este día con ellos, ni con mi familia. A todos ellos, y a otros amigos desperdigados por España y el mundo FELICES FIESTAS.

Pd: los pocos españoles que quedamos por aquí en estas fechas cenaremos en familia, con mi hermana y Victor también ya por acá, en nochebuena. El 26 nos vamos los tres para Namibia...espero cargar bien las pilas que ya las voy notando un poco vacías. Intentaré escribir desde allí...

viernes, 11 de diciembre de 2009

La casa 14

La verdad es que no se puede decir que en los dos primeros meses y poco de estancia en Luanda esté teniendo mucha suerte. Tras mis 3 semanitas aprox que estuve con el tobillo dando la lata, ahora cuando ya estaba bien, jugando al basket, haciendo vida normal, con mi moto paka y pallá…tracatrá, dos golpes seguidos con la moto. Caro…a partir de aquí no le leas nada a la madre, ya sabes.

Para empezar, torpeza mía. En una carretera cortada me metí, porque no conocía otro camino, y claro más adelante no había manera de pasar. Me subí a una acera sin asfaltar, tropecé y me eché la moto encima del tobillo derecho, y encima iba en chanclas. Total, que me hizé una buena quemadura y llevo una semana con el tobillo hinchado y vendado.

De la segunda poca cosa aunque fue más aparatosa. Un candongueiro, uno de esos microbuses que inundan la ciudad, pasó por mi izquierda sin que hubiera sitio y…al suelo. Lo más gracioso es que un par de horas antes había estado en la clínica donde me habían vendado el tobillo. Salgo del curro con el pantalón a media pierna y el zapato a medio meter y 300 metros más adelante pasa esto. Me levante de la moto con una indignación de cojones…y con mi pantalón roto, el brazo izquierdo sangrando, el reloj roto, la venda del tobillo recién puesta, y el retrovisor izquierdo en la mano…pues me fui a increpar al tío (en español claro, que mi portugués todavía no da para este tipo de situaciones de estrés)…y lo que más me jodió es que ni se inmutaba, como si no fuera con él la cosa. Más tarde la verdad es que se portó como un señor. Me llevo al puesto médico (sí, el mismo donde había estado un rato antes), luego a casa, cambió el retrovisor, me ha pagado el pantalón…

Como digo, de esta segunda sólo un par de postillas, en brazo y pierna izquierda, de recuerdo. Mientras tanto mi tobillo vuelve a la vida, he aparcado la moto y vuelto a mi querido que no añorado engarrafamento.

Resumiendo, que sigo en la pelea, sorteando las dificultades que se me plantean con el mayor optimismo posible. Se acerca la navidad y los de las mochilas están ya al llegar. Tudo está a melhorar.

Besos y abrazos.

Pd: Cuelgo una foto de mi humilde morada. La casa 14, habitada ya por varias generaciones de becarios, espera ansiosa vuestras visitas.

martes, 8 de diciembre de 2009

Comprar un billete de avión en Luanda

Como en otras muchas situaciones, a la hora de comprar un billete de avión en Luanda, hay que dejar a un lado los métodos que usaríamos en España.

En primer lugar, buscar en Internet varias combinaciones posibles, vuelos baratos, mirar y remirar antes de decidirte, y una vez hecho tardar 5 minutos en tener el billete…de eso nada, aquí la TAAG, que es la única compañía nacional, sólo vende billetes en sus agencias físicas.

Así que nada, te desplazas a la más cercana, y una vez allí se trata de pasar una serie de etapas:
  1. Coges un número (como los de la carnicería), y te intentas ubicar como puedas entre las decenas de personas que esperan su turno.
  2. Cuando te llega la hora, te sientas y al grano machote que hay mucha gente esperando. Nada de marear la perdiz. Una vez decidido, la tía te da un trozo de folio blanco con el precio del billete.
  3. Con este te mandan a una ventanilla. Ahí a esperar otra vez que te toque tu turno. Cuando llegas pagas y el tío te pone un sello en el papelote.
  4. Te vuelves a la pava del principio, pero claro esta ya está con otro tío, así que te pones allí cerquita hasta que dice que le des el papelote. Entonces, supongo que confirma la reserva en el sistema y te hace un garabato en el papel.
  5. Y con él, te vuelves otra vez a hacer cola en la ventanilla. Le das el papelote, y él te da, OHH YES, el billetito. Y claro, diréis pues ya esta, no? Pues no, te dice el pavo que vuelvas a la mesa, y allí merodeas otra vez hasta que la señorita te escribe en el billete la hora de check-in

Este proceso, las tres veces que he estado por allí, viene a durar entre hora y hora y media; pero no os creáis que la gente se desespera ni nada parecido. Esto es África tropical y aquí la peña tiene un sentido totalmente distinto del concepto tiempo. Las calmas como ellos lo llaman. Yo por mi parte, la primera vez un poco mareado de dar tantas vueltas, pero ya bien, prisa mata amigo…