Sabía que existía. Me habían contado unos cuantos casos. No lo dudaba. De hecho, en alguna ocasión ya la había esquivado haciéndome un poco el tonto. Pero el sábado pasado ya no estuve tan hábil. No tuve más remedio que pagarla.
Estaba llegando a la oficina en moto, cuando 100 metros antes me manda un policía echarme a un lado. Le muestro los papeles de la moto y el pasaporte. Y el carné de conducir? Pues no, ese no lo llevaba. Ahí empieza una conversación absurda en la que él no sabe como decirme que le suelte una gasosa, y yo le suelto diferentes rollos para no pagársela. Me dice que si se cuanto sería la multa. ¿Cuánto? 70000kz (550€). Los dos sabemos que eso no va a pasar. A ninguno nos conviene. Pero claro, el muy cabrón tenía la sartén por el mango. Tenía la tarjeta de propiedad de la moto, y un verdadero motivo para pararme. Tuve que claudicar. Esta vez mis argucias no iban a servir.
-Como podemos arreglar esto, necesito ir a trabajar y no puedo estar aquí todo el día.
-No sé, usted dirá.
-2000kz (15€).
-Da 3000.
-No, no…2000kz está bien.
-Ok, da 2000kz.
Le doy la pasta, me devuelve mi tarjeta y adiós. Así es como funcionan aquí las cosas.
Estaba llegando a la oficina en moto, cuando 100 metros antes me manda un policía echarme a un lado. Le muestro los papeles de la moto y el pasaporte. Y el carné de conducir? Pues no, ese no lo llevaba. Ahí empieza una conversación absurda en la que él no sabe como decirme que le suelte una gasosa, y yo le suelto diferentes rollos para no pagársela. Me dice que si se cuanto sería la multa. ¿Cuánto? 70000kz (550€). Los dos sabemos que eso no va a pasar. A ninguno nos conviene. Pero claro, el muy cabrón tenía la sartén por el mango. Tenía la tarjeta de propiedad de la moto, y un verdadero motivo para pararme. Tuve que claudicar. Esta vez mis argucias no iban a servir.
-Como podemos arreglar esto, necesito ir a trabajar y no puedo estar aquí todo el día.
-No sé, usted dirá.
-2000kz (15€).
-Da 3000.
-No, no…2000kz está bien.
-Ok, da 2000kz.
Le doy la pasta, me devuelve mi tarjeta y adiós. Así es como funcionan aquí las cosas.
